Descripción del proyecto

Dicen que la existencia de los smartphone está terminando poco a poco con la fotografía artística, debido a la sobresaturación de imágenes sin sentido, sin criterio estético y sin motivación alguna que experimentamos a diario. La fotografía está tan implementada en nuestra vida, tan al alcance de la mano, que ha dejado de considerarse especial, importante. Ha dejado de verse como una meta, para convertirse en parte de la rutina diaria. El fotógrafo ya no pretende capturar el «momento perfecto», no busca lo que él mismo quiere transmitir, sino lo que los demás quieren ver, pues eso tendrá más likes, más repercusión social, y por ende más difusión.

Pero las disciplinas artísticas deben trabajarse desde dentro. Yo soy la primera que de vez en cuando sube fotos «chorras», por llamarlas de alguna manera, a las redes sociales, o que capturo un amanecer y lo comparto al instante, sin pararme demasiado a comprobar los criterios de temperatura, luz o contraste. Porque ese era el momento. Y ni que decir tiene de lo agradecida que me he sentido de tener el móvil a mano en muchas ocasiones, aunque la calidad de la foto final no fuera la misma que con una réflex, al menos he podido capturar lo que de otro modo solo quedaría en mi recuerdo, y a veces con eso es más que suficiente.

 

 

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